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UNA MESA DE CINCO PATAS

12 Mar

Artículo de opinión de Xabier Irazabal, vicepresidente de H1! Bizkaia. Publicado en el diario Deia el 12 de marzo de 2011.

ULTIMAMENTE se hace una disección perfecta de lo que es y será la política en Euskadi. Una mesa de cuatro patas dividida en identidades vasca o española y en izquierda o derecha, lo que da un resultado de 1) PNV, 2) PSE, 3) izquierda abertzale y 4) PP. El planteamiento es tan sencillo y claro que refiriéndose a una sociedad tan plural y diversa como la vasca, resulta simplista y reduccionista.

En una charla celebrada en Gernika, escuché al sociólogo Xabier Aierdi plantear que, en líneas generales, los ejes de la política vasca apenas habían variado en los últimos 25 años. El PNV, partido mayoritario, tenía como propios, si se puede calificar así el derecho a voto, unos 350.000 votos fijos, el PSE unos 200.000, la izquierda abertzale unos 150.000 y el PP unos 130.000, pero añadía un dato: unas significativas 120.000 personas variaban su voto según el caso o votaban a otras opciones.

Pero, ¿existe realmente esa quinta pata? ¿Es simplemente una bolsa de voto no adscrito y fluctuante? O, ¿tiene realmente una adscripción distinta a la mayoritaria de forma consciente? ¿Son solo 120.000, o a estos habría que sumarles todos los que se quedan en casa o votan a regañadientes como paso previo a quedarse en casa, y que ven la necesidad urgente de una regeneración de la vida pública, de un Nacionalismo Vasco más integrador, más realista, cuyo funcionamiento pase del ordeno y mando y la disciplina incondicional a una participación más libre, abierta, en la que la toma de decisiones se dé de forma más democrática utilizando los medios de los que dispone la sociedad actual?

Algunos concluyen hoy que esa quinta pata ha desaparecido por arte de magia. En la simplicidad de la vida moderna no hay lugar para los matices, decía recientemente un ilustre político guipuzcoano en un acto de reflexión profunda. Es probable que ese sector social en este momento esté desorientado e incluso en algún caso desmotivado, pero me atrevo a afirmar que pese a todo esa quinta pata pervive, e incluso paradójicamente es más necesaria que nunca, puesto que simboliza la pluralidad de este pueblo.

Recientemente, Iñigo Urkullu, Presidente del EBB del PNV, definía en una entrevista en prensa a su partido como “nacionalista, humanista y social-cristiano”. Este último término me extrañó hasta que en Wikipedia descubrí que el social-cristianismo equivale a la Democracia-Cristiana de toda la vida. Definitivamente, no se trataba de ningún socialismo católico. El Sr. Urkullu prefería homologar el espacio político que históricamente ha defendido el PNV, puesto que de hecho fue miembro fundador de la Internacional Democrata-Cristiana hasta que en 1999, se vio obligado a abandonarla contra su voluntad, por la presión del PP Español. Evidentemente, la Democracia-Cristiana es distinta de la Socialdemocracia y del Socioliberalismo de centro. Ello no es óbice para reconocer que muchísimas personas del PNV comparten principios de la socialdemocracia, como de hecho ha quedado demostrado en su quehacer en distintas instituciones.

Si hubiera que homologar la quinta pata de la que hablo, probablemente la etiqueta de “socialdemócrata” es la que mejor la definiría. No en vano, la socialdemocracia recoge hoy a los movimientos políticos comprometidos a la vez con la transformación social y la profundización democrática. Un espacio político claramente ensanchado y ensanchable insertado en el cauce central de la sociedad vasca, que supera el debate izquierda-derecha, y en el que se mueven desde rebotados del eurocomunismo y partidarios de la Tercera Vía, hasta huérfanos del humanismo cristiano, republicanistas o liberales de signo social.

De todos modos, se ha producido un fenómeno muy curioso en lo que respecta a este espacio en los últimos años. Al tiempo que el PNV ha sabido inteligentemente ampliar su ámbito de influencia a ese espacio, espacialmente en la época del lehendakari Ibarretxe, la dirección de EA lo ha ido abandonando, sacrificándolo a favor de un frentismo con la exBatasuna, que lo acabará fagocitando, e incluso adoptando unos guiños izquierdistas, en un acto de incoherencia de difícil explicación. ¿Cómo entender que se pase de presidir Cámaras de Comercio a instigar huelgas generales sin que se nos arrugue el traje?

Un espacio político en el que, hoy por hoy, sólo Hamaikabat establece sus prioridades de forma teórica y práctica, porque los socialdemócratas que hay en el PNV o los que quedan en EA, han elegido otras prioridades basadas en el cortoplacismo y la política de alianzas, o en el frentismo principalista.

Esa quinta pata de la que hablo, y a la que nos dirigimos, tiene un espíritu crítico, modernizador e integrador, en el que la persona, como miembro de una sociedad solidaria, es el eje de la actuación política. Añadimos a esto una decidida apuesta por la regeneración de la acción política, impulsando la participación de la sociedad en la toma de decisiones. Nosotros no hemos nacido para ganar elecciones, sino para ensanchar el nacionalismo vasco integrador proclamando su pluralidad, para regenerar el nacionalismo y que sea reconocido por el “cauce central” de la sociedad vasca para dirigir la construcción nacional vasca con los vascos y vascas de todas las sensibilidades. En el PNV desgraciadamente le llaman “reunificación” con la visión ombliguista de la que adolece, y que produce rechazo en la quinta pata. Nosotros le llamamos “ensanchamiento del nacionalismo”, y nos parece más fresco, abierto, constructivo y movilizador.

A todo lo dicho hay que añadir que un viejo jugador acaba de saltar al terreno de juego, con nuevos bríos y en apariencia dispuesto a aceptar finalmente las reglas del juego. Esta es una gran noticia, que hay que recibir con alegría pero, al mismo tiempo resulta triste que hayan llegado a ese convencimiento por la fuerza de una ley injusta en lugar de haber hecho caso a un clamor popular ignorado durante años. Siempre el lenguaje de la fuerza. Es probable que la izquierda abertzale y cía. tengan unos resultados muy buenos, especialmente en Gipuzkoa, pero no nos equivoquemos: siguen siendo quienes eran, pese al silencio de ETA. ¿Han variado sus actitudes? ¡Ojalá! ¿Han pasado de un maximalismo eterno a un pragmatismo benefactor? ¿Un pragmatismo que prioriza lo abertzale o la izquierda chavista? Jugar al juego de la democracia supone también renunciar, ser uno más, asumir el peso real que el apoyo popular otorga, ni más ni menos.

Por otro lado, el frente españolista del PP-PSE van a intentar reeditar su pacto de hierro dando la espalda a la realidad social del país. El PSE se ha situado tan al extremo del arco político que se hace muy difícil vislumbrar que vaya a tomar un camino de vuelta al centro. Más bien se intuye que su alternativa vaya más por la línea de buscar un acuerdo de izquierdas que derrote al nacionalismo histórico, su eterna obsesión.

De todos modos, el PNV entiende erróneamente la mesa como un círculo en el que él hace de gran pilar central omnipotente. Ciertamente, el PNV juega ese papel en Bizkaia, pero no en Gipuzkoa ni en Araba ni en Nafarroa. Todos tenemos la tendencia de creer que el conjunto del país se refleja en el territorio en el que tenemos mayor representación, pero la realidad es la que es, más tozuda aún que nosotros.

Debemos darnos cuenta de que esta mesa nunca se sostendrá de forma sólida y estable con una o dos patas por muy robustas que éstas sean. Se necesitan cuantos más apoyos mejor, aunque sean menores. Juntos podemos multiplicar, llegar a esos que no llegamos, pero la unidad de acción exige el reconocimiento mutuo.

Es hora de sumar si lo que realmente queremos es construir un país. Para ello no olvidemos que pese a todos los avatares, 120.000 personas o más siguen conformando la quinta pata de la mesa, una mesa que necesita del sustento de todos, una mesa que necesita de un cambio. El PNV debe entender que Hamaikabat es el único partido abertzale que no aspira a su derrota, sino al ensanchamiento de la ideología que comparte con él. En política no se pide generosidad y no se la pedimos al PNV. Pero sí le exigimos inteligencia y visión a largo plazo.

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Utzi iruzkina

Posted by on 2011/03/12 in Orokorra

 

Utzi erantzun bat

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